A principio de los años 60’s Puerto Vallarta era un pequeño pueblo de apenas dos mil habitantes y el cual sólo tenía una vía de acceso por tierra al resto de México, camino que en la época lluviosa era intransitable. John Huston arribó a este pintoresco puerto y quedó encantado con las maravillas naturales y la gente que encontró en ese aislado paraje.
Posteriormente para el año de 1963 decidió filmar ahí una película que permitiría que el mundo entero tuviera conocimiento de Puerto Vallarta y en particular Mismaloya, uno de los más extraordinarios lugares en todo el país que no deben dejar de visitar. Una combinación perfecta entre playas de agua cristalina y arena suave con una exuberante selva de fondo que no tiene comparación fueron una de las razones por las que John Huston decidió que este bello paraje fuera parte de una de sus famosas películas.
En el año de 1962 Huston recibió una propuesta para dirigir la película “La Noche de la Iguana” de parte del famoso productor Ray Stark, como la obra original de Tennessee Williams estaba ambientada en Acapulco, pensó que precisamente México sería el lugar ideal para llevarla a cabo y fue, por esta razón, que pensó en invitar a Huston a dirigirla, pues en esa época era ya considerado todo un gurú de esa bella nación.
John por su parte ya tenía deseos de regresar a México, por lo que esta invitación le gustó enormemente, además le pareció excelente tener la oportunidad de trabajar en una obra de Tennessee Williams, pues lo consideraba un genio capaz de presentar personajes muy complicados de forma excepcional.
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